MUY IMPORTANTE
Todos nuestros circuitos tienen las salidas GARANTIZADAS al menos en una de las categorías de hotel previstas.
* Debido a la gran cantidad de lugares de recogida en nuestros circuitos, y con el fin de mantener nuestro compromiso de "Salidas Garantizadas"; nos vemos obligados a establecer unas terminales de salida base, el resto de terminales siguen estando garantizadas pero cumpliendo los mínimos de personas establecidos y los suplementos especificados para algunas ciudades según Terminales de Salida.
EXPERIENCIA, SEGURIDAD Y CONFORT.
Esto es lo que queremos ofrecerles con los autocares y conductores que contratamos para usted para que disfruten de sus vacaciones desde el primer momento: ABS - AIRE ACONDICIONADO - MÚSICA AMBIENTAL - BUTACAS RECLINABLES (Excepto la última fila). Todos ellos están homologados y cubren estrictas normas que garantizan su seguridad y un cuidadoso servicio de mantenimiento para merecer su confianza.
INCORPORACIONES.
En casos especiales, los viajeros podrán ser trasladados desde su origen en ferrocarril, autocar especial, Cabify, Uber o vehículo particular hasta el punto de coordinación del circuito correspondiente, o viceversa. Cuando el número de participantes así lo aconseje el circuito se realizará en autocares de menor capacidad. Las rutas a seguir por nuestra red de transporte, cuando los grupos no son completos en la ciudad de origen, no siempre son las naturales, sino que contemplan escalas y/o desvíos sobre las mismas para recoger el resto de los pasajeros de cada uno de los circuitos programados.
NÚMEROS DE ASIENTO (Puntos de Coordinación).
Los asientos delanteros (las cinco primeras filas) tienen un suplemento de 10€ por plaza. Los números de asientos se asignan en el momento de la reserva, no siempre existe posibilidad de contratación por encontrarse ocupados y dado el escaso numero de asientos disponible en cada autobús (20 plazas), es conveniente de efectuar la reserva con bastante antelación a la salida para asegurarse las plazas delanteras.
Dependiendo del circuito y rutas de recogida dichos números de asientos serán valederos desde y hasta el punto de coordinación de su circuito según su zona de origen: Antequera (circuitos a Andalucía, etc), Arévalo (circuitos a cornisa cantábrica, Castilla León, etc), Madrid (circuitos a Madrid, Castilla La Mancha, Cataluña, Pirineos, etc) o Zafra (circuitos a Extremadura, Portugal, etc). Consulte en su Agencia de Viajes.
En ocasiones y para cumplir con nuestro compromiso de garantía de salida los números de asiento pueden ser modificados antes de la salida sin que ello conlleve cambio en las condiciones del viaje contratado por lo que la no aceptación de los mismos no constituye motivo justificado de anulación. Si no se pudiera mantener el asiento delantero se devolverá el importe del mismo (10€) al cliente.
EQUIPAJES
Se entenderá que el usuario conserva consigo el equipaje y demás enseres, cualquiera que sea la parte del vehículo en que vayan colocados, y que se transporta por su cuenta y riesgo. Se recomienda que estén presentes en todas las manipulaciones de carga y descarga de los equipajes. La Agencia no tendrá obligación de responder de ningún tipo de incidente o sus consecuencias relacionados con el equipaje.
COMIDAS EN RUTA.
En ningún caso la Pensión Completa incluye los almuerzos en ruta (normalmente los domingos y Viernes) salvo especificación en contra.
GUIA ACOMPAÑANTE:
En cada circuito y desde el punto de coordinación o ya en el hotel de circuito, será asistido por nuestro acompañante, el cual le informará de los lugares más destacados a bordo del autobús. Además le acompañará en el bus a las excursiones y visitas programadas. No se incluyen guías locales salvo mención expresa.
TODAS LAS EXCURSIONES INCLUIDAS.
Todas las visitas están incluidas en el precio, más los almuerzos en restaurante u otros extras si los hubiere. No incluyen guías locales (visita libre) ni entradas salvo que se especifique (Entradas gratuitas es solo orientativa dado que puede cambiar). El orden de las excursiones es informativo, a veces se cambia durante el circuito o se realiza el mismo en sentido inverso.
NUESTROS HOTELES (Habitaciones, Comidas, etc)
Los hoteles publicados en nuestros programas son los PREVISTOS para la realización de los mismos y han sido revisados y elegidos cuidadosamente en base a la mejor relación calidad-precio. Las habitaciones son standard y disponen de cuarto de baño privado (no se incluye el suplemento de habitación superior). Puede ser que las habitaciones individuales sean más pequeñas que las dobles y las triples consistir en una doble a la que se agrega una cama supletoria pequeña o plegatin. El desayuno es continental salvo que se indique otra cosa y podrá ser tipo picnic cuando la hora de salida del hotel sea anterior a las 07.00. Las comidas tanto en hoteles como en restaurantes son menús cerrados servidos en mesa, no teniendo obligación de cambiarlas si al cliente no le gusta. El horario de comedor y menú es el mismo para todo el grupo independientemente del que tenga el hotel para los clientes a tarifa individual. En circuitos con dos o más categorías de hotel existe la posibilidad de que el mismo autobús tenga que ir a los hoteles ofertados así como que las comidas se unifiquen en uno de ellos para mayor disfrute del tiempo de las excursiones. Las puntuaciones de la foto son las obtenidas por el hotel en encuesta entre sus clientes (instalaciones y servicios, no incluye comidas).
PRECIOS
Todos los precios publicados son por persona en habitación doble.
CIRCUITO
De habla Hispana, no garantizamos otros idiomas.
País Vasco y Cantabria, lo mejor del norte
Hay viajes que se recuerdan por una ciudad concreta, por un monumento especialmente impresionante o por una comida que apareció casi por casualidad en una pequeña taberna. Y después están aquellos viajes que funcionan como un gran mosaico, donde cada paisaje, cada pueblo y cada ciudad aporta una pieza diferente. País Vasco y Cantabria, lo mejor del norte pertenece precisamente a esta segunda categoría.
En apenas seis días, este circuito propone descubrir algunos de los lugares más representativos del norte de España, combinando naturaleza, patrimonio, arquitectura, tradición marinera y, por supuesto, gastronomía. Cantabria aporta sus pueblos de piedra, sus paisajes verdes, sus villas señoriales y su carácter marinero. El País Vasco suma ciudades llenas de personalidad, una arquitectura que ha sabido mirar al futuro sin renunciar a sus raíces y una de las culturas gastronómicas más reconocidas de Europa.
Todo ello se plantea con la comodidad de un viaje organizado en autobús, con excursiones incluidas, visitas con guía local en los principales destinos y la presencia permanente de un guía acompañante durante todo el circuito. Este último detalle resulta especialmente importante: el guía acompañante estará disponible durante el recorrido para resolver dudas, orientar a los viajeros, ayudar ante cualquier incidencia o necesidad y facilitar las decisiones que puedan surgir durante el viaje. No se trata solamente de acompañar al grupo, sino de hacer que el viajero se sienta atendido y tranquilo.
La propuesta cuenta además con Pensión Completa, excepto la primera jornada, que incluye la cena, y la última, que incluye únicamente el desayuno. Las comidas incluidas se realizarán mediante menús cerrados y, por lo general, servidos en mesa, siendo el mismo menú para todo el grupo. Esta fórmula permite mantener una organización cómoda durante las excursiones y aprovechar mejor el tiempo disponible.
Y queda otra cuestión importante: comer bien en el norte. Aunque el circuito ya contempla las comidas previstas en el programa, los viajeros dispondrán de momentos en los que podrán descubrir por su cuenta otras especialidades locales. Las recomendaciones gastronómicas que aparecen a continuación son, por tanto, por cuenta de los participantes y no forman parte de las comidas incluidas, salvo cuando el programa indique expresamente un almuerzo típico.
Cantabria, un paisaje que parece hecho para viajar despacio
La llegada a Cantabria marca el comienzo de un viaje en el que el paisaje adquiere casi tanto protagonismo como las ciudades. El verde de los prados, las montañas cercanas, los bosques, las casas de piedra y las pequeñas carreteras que se internan en los valles forman parte de una Cantabria que no necesita grandes artificios para sorprender.
Uno de los rincones más especiales incluidos en el recorrido es Bárcena Mayor, en el corazón de la Reserva del Saja. La localidad conserva con extraordinaria fidelidad la arquitectura tradicional montañesa: casas de piedra, balconadas de madera, calles empedradas y pequeñas construcciones que parecen haber quedado protegidas del paso acelerado del tiempo.
Pasear por Bárcena Mayor es hacerlo sin demasiadas prisas. Aquí lo interesante está precisamente en los pequeños detalles. Una fachada, una puerta, un balcón lleno de flores, el sonido del agua o el paisaje que aparece entre las casas. Es uno de esos lugares en los que la fotografía sale casi sola.
La localidad está considerada uno de los pueblos más antiguos y mejor conservados de Cantabria y forma parte de los grandes referentes del patrimonio rural de la región. La propia carretera de acceso ya prepara al viajero para lo que encontrará: un entorno de montaña, bosque y naturaleza.
Y como ocurre en muchos rincones cántabros, la gastronomía tiene una personalidad propia. Quien quiera continuar la experiencia por su cuenta podrá buscar platos tradicionales como el cocido montañés, contundente y reconfortante, además de carnes, quesos, embutidos y productos de la despensa cántabra. En este caso, se trata de recomendaciones gastronómicas personales, no de servicios incluidos en el circuito.
Santillana del Mar, piedra, historia y una villa que parece detenida en el tiempo
Pocas localidades españolas tienen una capacidad tan inmediata para transportar al viajero al pasado como Santillana del Mar. Sus calles empedradas, sus casonas blasonadas, sus torres y sus edificios religiosos crean uno de los conjuntos históricos más reconocibles de Cantabria.
La localidad está estrechamente vinculada a la historia de la cercana Cueva de Altamira, uno de los grandes tesoros del arte rupestre prehistórico y Patrimonio Mundial de la UNESCO. Pero Santillana tiene identidad propia y merece ser recorrida con calma.
Entre sus grandes referencias se encuentra la Colegiata de Santa Juliana, magnífico ejemplo del románico cántabro. Su claustro, sus capiteles y la serenidad de sus espacios interiores ayudan a comprender la importancia religiosa que tuvo la villa durante siglos.
También aparecen las antiguas torres y las grandes casonas construidas por familias nobles, muchas de ellas con escudos y elementos arquitectónicos que permiten imaginar cómo era la vida de las familias acomodadas de otras épocas.
Existe además una vieja broma que acompaña a Santillana del Mar desde hace generaciones: se dice que es “la villa de las tres mentiras”, porque ni es santa, ni es llana, ni tiene mar. La explicación tiene su origen en su propio nombre y se ha convertido en una de esas pequeñas anécdotas que los visitantes recuerdan con una sonrisa.
Comillas, el gran encuentro entre Cantabria y el modernismo
El recorrido continúa hacia Comillas, una de las localidades más elegantes y singulares de la costa cántabra. Aquí el viajero descubre una arquitectura diferente, marcada por el desarrollo de la villa durante los siglos XIX y XX y por la presencia de importantes familias vinculadas a la emigración y a la riqueza generada en América.
El paisaje urbano cambia. Aparecen edificios señoriales, palacios, jardines y construcciones modernistas. Entre todos ellos destaca inevitablemente El Capricho de Gaudí, una de las obras más singulares de Antoni Gaudí fuera de Cataluña.
Sus formas, colores, cerámicas y motivos vegetales convierten el edificio en una pieza extraordinariamente reconocible. Aunque la entrada al monumento no figura incluida en el programa facilitado, su presencia exterior ayuda a comprender por qué Comillas ocupa un lugar tan especial dentro del patrimonio arquitectónico español.
También destaca la Universidad Pontificia, visible desde diferentes puntos de la localidad y convertida en uno de los grandes símbolos de Comillas.
Para quienes quieran prolongar la experiencia gastronómica por su cuenta, la costa cántabra invita a buscar pescados y mariscos, rabas, quesos de la región y postres tradicionales. Y, por supuesto, no debería faltar la oportunidad de probar algún producto elaborado con leche cántabra, especialmente los quesos regionales.
San Sebastián, elegancia junto al Cantábrico
Si Cantabria ofrece una visión profundamente tradicional del norte, la llegada a San Sebastián introduce una dimensión más urbana, cosmopolita y sofisticada.
La ciudad aparece protegida por los montes Igueldo, Urgull y Ulía, abrazando la espectacular bahía de La Concha. El paseo marítimo es uno de esos escenarios que no necesitan demasiada explicación: basta caminar, mirar hacia el mar y dejar que la ciudad aparezca poco a poco.
El Paseo de La Concha, con su característica barandilla blanca y la presencia del balneario de La Perla, constituye una de las imágenes más conocidas del País Vasco.
Pero San Sebastián no se entiende solamente desde el paseo marítimo. Hay que entrar en su Parte Vieja, recorrer sus calles y descubrir espacios como la Basílica de Santa María del Coro, la Plaza de la Constitución, la iglesia de San Vicente o el entorno del puerto.
La Plaza de la Constitución guarda además una curiosidad histórica: los números que todavía pueden verse en los balcones recuerdan la época en que el espacio funcionaba como plaza de toros. La ciudad también conserva la memoria del incendio de 1813, que destruyó buena parte de San Sebastián y condicionó la configuración posterior de la ciudad.
Y entonces aparece la gastronomía.
San Sebastián es uno de esos lugares donde comer forma parte de la experiencia viajera. El visitante puede encontrar desde cocina tradicional hasta propuestas contemporáneas de enorme nivel. Pero para una primera aproximación, pocos planes resultan tan agradables como recorrer la Parte Vieja y probar algunos pintxos.
La recomendación, por supuesto, es por cuenta de cada participante. No forma parte de las comidas incluidas salvo el almuerzo típico especificado en el programa. Pero quien tenga ocasión puede dedicar un rato a descubrir una pequeña selección de pintxos, acompañados de una bebida local. Es una manera sencilla de entrar en contacto con la cultura gastronómica donostiarra.
Zumaia y el paisaje que cuenta la historia de la Tierra
La excursión a Zumaia introduce uno de los paisajes naturales más espectaculares del recorrido.
La localidad posee un bonito casco histórico, calles de trazado tradicional, edificios de interés y una estrecha relación con el mar. Pero su gran protagonista es el paisaje geológico.
Los flysch de Zumaia son enormes estratos rocosos que han quedado expuestos por la acción del mar. Su aspecto recuerda a las páginas de un gigantesco libro abierto sobre la costa. En ellas se pueden observar capas de materiales que permiten interpretar millones de años de historia geológica.
La ermita de San Telmo, situada sobre la playa de Itzurun, se ha convertido además en una de las imágenes más fotografiadas de Zumaia. Para muchos viajeros resultará familiar porque este escenario adquirió especial protagonismo tras aparecer en la película Ocho apellidos vascos.
Zumaia tiene también una fuerte tradición marinera y gastronómica. Pescados, mariscos, carnes, productos de temporada y pintxos forman parte de la cocina local. De nuevo, quienes quieran disfrutar de estas propuestas podrán hacerlo libremente y por cuenta propia durante el tiempo disponible.
Getxo y Portugalete, dos caras de la ría
La llegada a Getxo permite descubrir otra faceta del País Vasco: la de las grandes residencias vinculadas a la burguesía industrial.
La localidad conserva magníficos ejemplos de arquitectura residencial, especialmente en zonas como Las Arenas y Neguri, donde las grandes casas y palacetes recuerdan la época en la que la industrialización transformó profundamente la economía y la sociedad vizcaínas.
El recorrido continúa hacia Portugalete, donde aparece uno de los grandes iconos de la ría del Nervión: el Puente Bizkaia, conocido popularmente como Puente Colgante.
Construido entre 1887 y 1893, fue diseñado por Alberto de Palacio y se convirtió en el primer puente transbordador del mundo. Su estructura metálica, con una barquilla suspendida que permite transportar personas y vehículos entre ambas orillas, continúa funcionando y es Patrimonio Mundial de la UNESCO.
La entrada o utilización del puente no figura incluida en el programa facilitado, por lo que cualquier experiencia adicional deberá consultarse y abonarse por cuenta del participante.
Bilbao, tradición y modernidad frente a frente
Y si existe una ciudad capaz de resumir la transformación del País Vasco contemporáneo, esa es Bilbao.
La capital vizcaína ofrece un contraste fascinante. Por un lado, el Casco Viejo, conocido popularmente como las Siete Calles, conserva el corazón histórico de la ciudad. Por otro, el Bilbao moderno se despliega junto a la ría con edificios y espacios urbanos que han cambiado por completo la imagen de la ciudad.
En las calles del Casco Viejo se encuentran la Catedral de Santiago, la Plaza Nueva, comercios tradicionales, tabernas y bares donde los pintxos tienen un protagonismo indiscutible. Es un lugar para caminar sin prisa, mirar escaparates, entrar en una taberna y disfrutar del ambiente.
Después llega el Bilbao contemporáneo, con el Museo Guggenheim, el metro diseñado por Norman Foster y la transformación de antiguos espacios industriales en nuevas zonas culturales y de ocio.
La gastronomía vuelve a aparecer como protagonista. En Bilbao y en Vizcaya merece la pena buscar por cuenta propia platos como el bacalao al pil-pil, el bacalao a la vizcaína, las kokotxas, el marmitako o diferentes especialidades de carne y pescado. Y, por supuesto, siempre queda la posibilidad de convertir un paseo por el Casco Viejo en un pequeño recorrido gastronómico a base de pintxos.
Santander, elegancia frente al mar
De vuelta en Cantabria, Santander ofrece una imagen diferente pero igualmente vinculada al mar.
La capital cántabra destaca por sus amplios espacios verdes, sus paseos marítimos y su elegante arquitectura. Los Jardines de Pereda, el entorno de La Magdalena, el Sardinero y el Gran Casino forman parte de una ciudad pensada para disfrutar del paseo.
La Catedral de Santander, la Plaza Porticada y el entorno urbano del centro completan una visita en la que historia y vida cotidiana se mezclan con naturalidad.
La Península de La Magdalena es uno de los grandes espacios de la ciudad. Su palacio, sus jardines y sus vistas sobre la bahía explican por qué Santander se convirtió en uno de los destinos estivales preferidos por la aristocracia y la burguesía española durante buena parte del siglo XX.
A nivel gastronómico, Santander permite descubrir rabas, pescados del Cantábrico, mariscos, quesos y dulces tradicionales. Quien quiera probar productos concretos por su cuenta encontrará también sobaos pasiegos y quesadas, dos auténticos clásicos de la repostería cántabra.
Castro Urdiales, entre Cantabria y el País Vasco
El viaje concluye su recorrido monumental en Castro Urdiales, antigua villa marinera y pesquera situada muy cerca del límite con el País Vasco.
La localidad conserva un casco histórico lleno de personalidad y un conjunto monumental especialmente atractivo. La Iglesia de Santa María de la Asunción, el Castillo-Faro, el puente medieval y la ermita de Santa Ana forman una de las estampas más características de la costa oriental cántabra.
Castro Urdiales tiene además una historia muy antigua. La ciudad se relaciona con la antigua Flavióbriga, asentamiento romano que dejó huella bajo el actual núcleo urbano.
Su gastronomía merece también una mención especial. La tradición marinera se refleja en platos de pescado y marisco y en productos conserveros como las famosas anchoas. También son conocidas las preparaciones locales de besugo y los tradicionales caracoles. Todas estas sugerencias gastronómicas son, naturalmente, por cuenta de los viajeros.
Un circuito pensado para disfrutar, no para correr
Una de las grandes ventajas de País Vasco y Cantabria, lo mejor del norte es que reúne una enorme variedad de experiencias sin convertir el viaje en una sucesión interminable de visitas.
El viajero pasa de un pequeño pueblo de montaña como Bárcena Mayor a una villa histórica como Santillana del Mar; de la arquitectura de Gaudí en Comillas a la elegancia de San Sebastián; del paisaje geológico de Zumaia a la ingeniería del Puente Bizkaia; del Bilbao tradicional al Bilbao contemporáneo; de la bahía de Santander a la historia marinera de Castro Urdiales.
Y todo ello con el respaldo de un guía acompañante durante todo el circuito, disponible para orientar al grupo y ayudar en aquello que pueda necesitarse durante el viaje.
El recorrido está pensado para quienes disfrutan descubriendo, pero también para quienes valoran la tranquilidad de tener buena parte de la organización resuelta. El autobús, las excursiones incluidas, los guías locales indicados en el programa y el régimen de comidas permiten concentrarse en lo verdaderamente importante: mirar, escuchar, probar y disfrutar.
La Pensión Completa constituye otro elemento de comodidad. La primera jornada incluye cena y alojamiento, mientras que durante el resto del recorrido se contempla el régimen indicado en el programa, finalizando el viaje con desayuno. Las comidas incluidas serán, por lo general, menús cerrados servidos en mesa y el mismo para todo el grupo, una fórmula habitual en este tipo de circuitos organizados.
Al final, quizá eso sea precisamente lo mejor de este viaje. Que no obliga a elegir entre naturaleza, patrimonio, ciudades o gastronomía.
Aquí caben todas.
País Vasco y Cantabria, lo mejor del norte es un recorrido para descubrir un territorio donde el verde se encuentra con el Cantábrico, donde las villas medievales conviven con la arquitectura más vanguardista y donde una comida puede convertirse, sin demasiados planes, en uno de los mejores recuerdos del viaje.
Un norte auténtico, elegante, marinero y gastronómico. Un norte que merece ser recorrido con calma y, sobre todo, disfrutado en buena compañía.