ITINERARIO DETALLADO:
DOMINGO. CIUDAD DE ORIGEN > MADRID > PORTUGAL (CENA)
Salida a la hora indicada desde la terminal. Breves paradas en ruta. ALMUERZO por cuenta del cliente. Llegada al hotel. CENA Y ALOJAMIENTO.
LUNES. OPORTO > BRAGA > BOM JESUS. (PC)
DESAYUNO. Excursión INCLUIDA con GUÍA LOCAL a Oporto, pasearemos por el casco histórico donde destaca la Torre de los Clérigos, el Puente de San Luis, etc. También disfrutaremos de un Crucero Fluvial de los 6 puentes de Oporto partiendo del embarcadero de Gaia disfrutaremos del Puente María Pía, la primera gran obra de Gustavo Eiffel, el puente de San Luis I, el puente de la Arrábida, etc (entrada Incluida). Regreso al hotel. ALMUERZO. Excursión INCLUIDA a Braga, la ciudad más antigua de Portugal con más de 40 iglesias donde merece la pena perderse por sus callejuelas adoquinadas llenas de flores del centro histórico. Destacamos su Catedral o La Sé con casi 1000 años de antigüedad, Jardín de Santa Bárbara, Casa do Raio y sus innumerables iglesias como la de Santa Cruz o de la Misericordia. Continuación al Santuario de Bom Jesus do Monte, monumento más visitado y uno de los iconos de Portugal declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Regreso al hotel. CENA Y ALOJAMIENTO.
MARTES. COSTA NOVA > AVEIRO > COÍMBRA. (PC)
DESAYUNO. Excursión INCLUIDA a Costa Nova, delicioso pueblo con fama por su costa arenosa y coloridas casetas de playa. Costa Nova está situada en una estrecha península de arena que resguarda la Ría de Aveiro. En la parte del lago encontrarás un pequeño puerto pesquero y las hileras de casetas rayadas, Palheiros da Costa Nova (inicialmente eran los almacenes utilizados por los pescadores locales cuando todavía no estaba edificada la zona en aquella época) con vistas al Océano Atlántico. Continuación a Aveiro, la Venecia Portuguesa, capital de la Ría que comunica con Aveiro a través de 3 canales: el de las Pirámides, Canal Central y Canal San Roque. Donde podremos observar bonitos edificios de Art Nouveau, etc. A continuación posibilidad de disfrutar en los Moliceiros, barcos tradicionales con alegres coloridos similares a las góndolas donde haremos un recorrido por los canales. Déjese cautivar por las villas art nouveuau mientras degusta los "ovos moles" dulce típico de la región heredado de los tradicionales conventos femeninos de Aveiro (entrada no incluida). ALMUERZO EN RESTAURANTE. Excursión INCLUIDA a Coímbra, capital de Portugal desde 1139 hasta 1260 pero es más conocida por su Universidad, la más antigua del país, la Capilla de San Miguel, la Nueva Se, la Iglesia de Santa Cruz y el Convento de Santa Clara a Nova. También cabe destacar la Judería Vieja y Judería Nueva. Continuación del viaje dirección Fátima. Llegada al hotel. CENA Y ALOJAMIENTO.
MIÉRCOLES. LISBOA > SINTRA. (PC)
DESAYUNO. Excursión INCLUIDA con GUÍA LOCAL a Lisboa, capital lusitana y la ciudad más grande del país. Nos acercaremos al barrio de Belem donde destaca el Monasterio de los Jerónimos, la Torre de Belem, el monumento a los Descubridores, etc. Asimismo realizaremos una panorámica desde la que poder ver la Plaza del Rossio, la estufa fría, etc. ALMUERZO EN RESTAURANTE. Excursión INCLUIDA a la Villa de Sintra, encantadora ciudad medieval que conserva muchas reminiscencias árabes: los azulejos, patios y fuentes, lugar de veraneo de reyes, cuenta entre sus monumentos con el Palacio da Pena, el Palacio Nacional y el Castelo dos Mouros (entradas no incluidas). Regreso al hotel. CENA Y ALOJAMIENTO.
JUEVES. GUARDA > SALAMANCA. (PC)
DESAYUNO. Salida con dirección a Guarda, excursión INCLUIDA donde destaca la Torre de los Ferreiros, la Catedral de Guarda, la Iglesia de San Vicente desde donde podremos acceder a la antigua Judería, el Museo de Guarda. Continuación del viaje hacia Salamanca. Breves paradas en ruta. Llegada al hotel. ALMUERZO. Excursión INCLUIDA a Salamanca con GUÍA LOCAL, su perfil inconfundible sobre el río Tormes con las torres y ábsides de sus dos Catedrales nos sume en una atmósfera de arte, historia y tradición. Los romanos la llamaron Helmántica y dejaron para la posteridad su fabuloso Puente Romano. En torno a la impresionante Plaza Mayor se disponen algunos de los más espectaculares edificios salmantinos, La Casa de las Conchas, la Universidad, la Clerecía, el Palacio de Monterrey, etc. Llamada la ciudad dorada por el color de la piedra de sus monumentos. Regreso al hotel. CENA Y ALOJAMIENTO.
VIERNES. SALAMANCA > MADRID > CIUDAD DE ORIGEN. (DESAYUNO)
DESAYUNO. Salida a primeras horas con dirección a la ciudad de origen. Breves paradas en ruta. ALMUERZO por cuenta del cliente. Llegada.
FIN DEL VIAJE.
*** CIRCUITO DE HABLA HISPANA ***
Portugal al completo con Salamanca:
seis días entre ciudades históricas, sabores atlánticos y patrimonio
Portugal tiene una manera muy particular de recibir al viajero. No necesita grandes gestos para dejar huella: basta el sonido de un tranvía descendiendo por una calle de Lisboa, el reflejo de las fachadas sobre el Duero, el aroma de un café recién hecho o el colorido de las casas de Costa Nova para comprender que se ha llegado a un país con una identidad profundamente arraigada.
Su historia es la de una nación atlántica que durante siglos miró hacia el océano. Desde los tiempos de la antigua Lusitania hasta la formación del reino portugués, pasando por la Edad de los Descubrimientos, Portugal construyó una cultura en la que se mezclan influencias romanas, árabes, cristianas y marítimas. Esa diversidad aparece en sus ciudades, en los azulejos que cubren fachadas, en las iglesias barrocas, en los antiguos barrios medievales y, naturalmente, en una gastronomía que tiene al bacalao, el pescado, el marisco, los dulces conventuales y el vino entre sus grandes protagonistas.
El circuito Portugal al completo con Salamanca propone recorrer buena parte de esa esencia en seis días. Desde Oporto hasta Lisboa, pasando por Braga, Aveiro, Coímbra, Sintra y Fátima, el viaje continúa hacia Guarda y culmina en Salamanca. Es un itinerario pensado para descubrir ciudades monumentales, paisajes atlánticos y tradiciones locales sin renunciar a la comodidad de un viaje organizado.
Día 1. Ciudad de origen – Madrid – Portugal:
comienza el viaje hacia el Atlántico
La aventura comienza a primera hora, cuando los viajeros se reúnen en la terminal de salida. El autocar se convierte desde ese momento en una especie de hilo conductor del viaje: mientras las carreteras van dejando atrás el paisaje cotidiano, comienza a aparecer ante los ojos la promesa de Portugal.
La jornada está planteada fundamentalmente como día de traslado, con breves paradas en ruta para descansar y estirar las piernas. El almuerzo queda por cuenta del viajero, una buena oportunidad para elegir libremente entre las distintas opciones disponibles durante el recorrido.
A medida que el autocar avanza hacia territorio portugués, el paisaje adquiere nuevos matices. El viaje por carretera permite observar cómo cambia progresivamente la arquitectura, la vegetación y la fisonomía de las localidades.
Portugal recibe al viajero con esa mezcla tan característica de sencillez y personalidad. Las casas encaladas, los tejados de teja, las pequeñas localidades y los campanarios recuerdan que aquí la tradición continúa formando parte de la vida cotidiana.
Tras la llegada al hotel, toca instalarse y descansar. La cena, incluida en el régimen de pensión completa, permite comenzar también el descubrimiento gastronómico.
Quien quiera acercarse a la cocina portuguesa puede prestar atención a platos como el bacalao preparado de diferentes maneras, las sopas tradicionales, las carnes guisadas o los pescados. En Portugal, comer no es simplemente una necesidad: es una forma de relacionarse con el territorio.
Una recomendación práctica para esta primera jornada es mantener a mano documentación, medicamentos personales y aquello que pueda necesitarse durante las excursiones. Al tratarse de un circuito con varios desplazamientos, viajar ligero dentro del autocar facilita mucho la comodidad.
La primera noche sirve para recuperar fuerzas. Al día siguiente comienza uno de los grandes capítulos del viaje: Oporto y Braga.
Día 2. Oporto – Braga – Bom Jesus:
el Duero y la esencia del norte portugués
La mañana comienza con el desayuno y la salida hacia Oporto, una ciudad que parece haber sido construida para ser contemplada desde diferentes alturas.
Oporto se levanta a orillas del Duero y su centro histórico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, posee una personalidad difícil de confundir. Sus calles empinadas, fachadas revestidas de azulejos, iglesias y antiguas casas mercantiles forman un paisaje urbano que parece descender hacia el río.
Con guía local, los viajeros recorren el casco histórico y descubren algunos de sus símbolos más reconocibles. Entre ellos aparece la Torre de los Clérigos, uno de los grandes hitos arquitectónicos de la ciudad. También destaca el Puente de San Luis I, cuya estructura metálica se ha convertido en una auténtica imagen de Oporto.
Pero la ciudad se comprende todavía mejor desde el agua.
El crucero de los seis puentes, incluido en el circuito, permite contemplar Oporto y Vila Nova de Gaia desde una perspectiva diferente. El barco se desliza por el Duero mientras las fachadas ascienden por las laderas y los puentes unen ambas orillas.
Entre ellos aparece el puente de María Pía, relacionado con Gustave Eiffel, además del propio San Luis I y el puente de la Arrábida.
Es uno de esos momentos en los que el viajero puede simplemente sentarse, mirar y dejar que la ciudad pase lentamente ante sus ojos.
Después del recorrido, llega el almuerzo en el hotel.
Por la tarde, el circuito continúa hacia Braga, una de las ciudades históricas más importantes del norte portugués y uno de los grandes centros religiosos del país.
Su patrimonio religioso es extraordinario. Las calles adoquinadas del centro histórico conducen hasta la Catedral de Braga, la Sé, cuyos orígenes medievales explican buena parte del carácter histórico de la ciudad.
Braga invita a caminar sin demasiada prisa. El Jardín de Santa Bárbara, la Casa do Raio, la iglesia de Santa Cruz y la iglesia de la Misericordia muestran distintas etapas de la arquitectura y la tradición religiosa portuguesa.
La ciudad posee además una animada vida urbana, con terrazas, cafés y pequeñas tiendas donde se percibe la cotidianeidad portuguesa.
El broche de la jornada llega en el Santuario de Bom Jesus do Monte, uno de los lugares más emblemáticos de Portugal y Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Su monumental escalinata barroca asciende entre fuentes, capillas y jardines. Para muchos viajeros, la imagen resulta inolvidable: una sucesión de piedra, vegetación y arquitectura que conduce hacia el santuario.
Conviene llevar calzado cómodo y caminar a un ritmo tranquilo. Quienes tengan dificultades para salvar desniveles pueden informarse sobre las alternativas de acceso disponibles en el recinto.
De regreso al hotel, la cena permite continuar descubriendo sabores portugueses. Una buena elección sería probar alguna preparación de bacalao o un plato de carne acompañado de verduras y patata.
Día 3. Costa Nova – Aveiro – Coímbra – Fátima:
canales, tradición marinera y universidad
El tercer día conduce al grupo hacia uno de los paisajes más fotogénicos del recorrido: Costa Nova.
Este pequeño núcleo costero se encuentra junto a la ría de Aveiro y es célebre por sus antiguos palheiros, las características casas de madera pintadas con franjas de vivos colores.
Lo que hoy constituye una de las estampas más reconocibles del litoral portugués tuvo originalmente una función práctica. Estas construcciones servían como almacenes vinculados a la actividad pesquera. Con el paso del tiempo, se transformaron en uno de los grandes atractivos arquitectónicos de Costa Nova.
El contraste resulta precioso: por un lado, el Atlántico; por otro, la tranquilidad de la ría. El aire marino, el olor a sal y el color de las fachadas crean un ambiente muy diferente al de las grandes ciudades.
Desde Costa Nova, el viaje continúa hasta Aveiro, conocida popularmente como la "Venecia portuguesa".
La comparación tiene su origen en sus canales y en las tradicionales embarcaciones moliceiros, barcos de líneas elegantes y decoración colorista que durante generaciones estuvieron relacionados con la recogida del moliço en la ría.
Existe la posibilidad de realizar un recorrido en moliceiro, una experiencia especialmente recomendable para contemplar la ciudad desde el agua.
Aveiro también sorprende por su arquitectura Art Nouveau. Las fachadas ornamentadas introducen una nota de elegancia que contrasta con las construcciones tradicionales de la ría.
Y aquí aparece uno de los grandes protagonistas gastronómicos de la jornada: los ovos moles.
Este dulce, elaborado fundamentalmente con yema de huevo y azúcar, tiene raíces conventuales y constituye uno de los productos más característicos de Aveiro. Su textura cremosa y su intenso sabor hacen que sea prácticamente imposible abandonar la ciudad sin probarlo.
El almuerzo se realiza en restaurante y permite disfrutar de la cocina portuguesa con mayor tranquilidad.
Por la tarde llega Coímbra, ciudad universitaria por excelencia.
Antigua capital portuguesa entre 1139 y 1260, Coímbra conserva una extraordinaria herencia histórica. Su universidad, una de las más antiguas de Europa, domina buena parte del paisaje urbano y continúa siendo el corazón intelectual y cultural de la ciudad.
Durante la visita aparecen lugares como la Capilla de San Miguel, la Sé Nova, la iglesia de Santa Cruz y el antiguo conjunto de Santa Clara.
Las antiguas juderías recuerdan asimismo la diversidad religiosa y social que caracterizó a las ciudades portuguesas medievales.
Coímbra tiene un ambiente especial al caer la tarde. Las calles inclinadas, las escalinatas y los edificios universitarios crean una atmósfera casi teatral.
Desde allí, el recorrido prosigue hacia Fátima, donde se encuentra el alojamiento de las siguientes dos noches.
La cena pone fin a una jornada especialmente completa.
Para futuros viajeros, este es uno de los días en los que conviene prestar especial atención al calzado. Costa Nova, Aveiro y Coímbra implican caminar sobre diferentes superficies y, especialmente en Coímbra, existen calles con desnivel.
Día 4. Lisboa – Sintra:
la capital y el romanticismo de los palacios
El cuarto día está reservado a dos nombres fundamentales de Portugal: Lisboa y Sintra.
Lisboa es una ciudad que se descubre mejor con los sentidos. El tranvía amarillo, las fachadas de azulejos, las cuestas, los miradores y el aroma de las pastelerías forman parte de una identidad urbana única.
La visita comienza con guía local y conduce al grupo hacia Belém, uno de los grandes escenarios de la historia portuguesa.
Aquí se encuentran el Monasterio de los Jerónimos, la Torre de Belém y el Monumento a los Descubrimientos.
El Monasterio de los Jerónimos constituye una de las grandes obras del estilo manuelino, una arquitectura vinculada a la época de expansión marítima portuguesa. Sus motivos decorativos evocan elementos relacionados con el mar, la navegación y la naturaleza.
La Torre de Belém, por su parte, recuerda la importancia estratégica del río Tajo durante la época de los descubrimientos.
El paseo por Lisboa continúa mediante una panorámica que permite acercarse a lugares como la Plaza del Rossio y otros espacios representativos de la capital.
Los miradores constituyen una de las experiencias imprescindibles. Desde ellos, Lisboa aparece como una ciudad extendida sobre colinas, con tejados rojizos descendiendo hacia el Tajo.
La gastronomía tiene también aquí un papel protagonista. Es casi obligatorio reservar un momento para disfrutar de un pastel de nata acompañado de un café. El contraste entre la crema templada, el hojaldre crujiente y el café intenso resume en pequeño formato buena parte del carácter portugués.
Tras el almuerzo en restaurante, el circuito continúa hacia Sintra.
Si Lisboa tiene alma atlántica, Sintra parece salida de una novela romántica.
La antigua villa medieval conserva una extraordinaria combinación de herencias árabes, arquitectura palaciega, jardines y vegetación exuberante. Entre sus grandes monumentos aparecen el Palacio da Pena, el Palacio Nacional y el Castelo dos Mouros.
Aunque las entradas a estos monumentos no están incluidas, incluso el recorrido exterior permite comprender por qué Sintra fue durante generaciones lugar de descanso de la monarquía y de las élites portuguesas.
Los azulejos, patios, fuentes y fachadas coloristas recuerdan la influencia árabe que dejó una huella profunda en la cultura portuguesa.
La jornada termina regresando a Fátima.
Después de un día de tanta intensidad visual, la cena y el descanso adquieren un valor especial.
Una recomendación práctica: Lisboa y Sintra pueden registrar bastante afluencia turística, especialmente en temporada alta. Es aconsejable seguir las indicaciones del guía, llevar agua y no olvidar protección solar en los meses cálidos.
Día 5. Guarda – Salamanca:
de la frontera portuguesa a la ciudad dorada
El quinto día supone el comienzo del regreso hacia España, pero todavía guarda dos importantes visitas.
La primera parada es Guarda, ciudad portuguesa situada en una posición elevada y conocida históricamente por su carácter defensivo.
Su patrimonio permite descubrir una Portugal menos marítima y más vinculada a las tierras interiores.
Entre sus principales monumentos se encuentran la Torre de los Ferreiros y la imponente Catedral de Guarda, además de la iglesia de San Vicente y los espacios relacionados con la antigua judería.
El Museo de Guarda ofrece otra vía para comprender la historia cultural de la región.
Las calles de Guarda transmiten una sensación diferente a la de Oporto o Lisboa. Aquí el granito tiene un protagonismo evidente y la arquitectura parece diseñada para resistir el paso del tiempo y las condiciones de un territorio fronterizo.
Tras la visita, el viaje continúa hacia Salamanca.
El cambio de país no supone, sin embargo, un cambio radical de paisaje cultural. España y Portugal comparten una larga historia de intercambios y proximidad, y Salamanca constituye un magnífico punto final para esa transición.
Después del almuerzo, comienza la visita guiada a la ciudad.
Salamanca es conocida como la Ciudad Dorada por el característico tono de la piedra de Villamayor que reviste sus edificios históricos. Cuando el sol incide sobre las fachadas, la ciudad parece adquirir una tonalidad cálida, casi dorada.
El recorrido conduce hasta algunos de sus grandes tesoros: las dos catedrales, la Casa de las Conchas, la Universidad, la Clerecía y el Palacio de Monterrey.
El Puente Romano recuerda los orígenes de la antigua Helmántica romana y constituye uno de los símbolos de la relación histórica de Salamanca con el río Tormes.
Entre todos los rincones recomendados destaca especialmente el Patio Chico, un espacio de extraordinaria belleza donde las torres y ábsides de las catedrales construyen una de las imágenes más representativas de Salamanca.
La Plaza Mayor merece también una contemplación pausada. Más que una simple plaza, funciona como auténtico salón urbano de la ciudad.
La gastronomía salmantina permite cerrar el día con sabores diferentes. El jamón de Guijuelo, el hornazo, las carnes y embutidos son algunas de las especialidades que merece la pena descubrir.
Después de la cena en el hotel, llega la última noche del circuito.
Día 6. Salamanca – Madrid – Ciudad de origen:
el regreso con la memoria llena
El último día comienza temprano.
Después del desayuno, el autocar inicia el camino de regreso hacia la ciudad de origen. Quedan atrás Salamanca, Portugal y una colección de ciudades que, en apenas seis días, han construido un auténtico mosaico cultural.
Durante el trayecto se suceden las breves paradas habituales para descansar. El almuerzo vuelve a ser por cuenta del cliente.
Es inevitable que durante el regreso aparezcan las conversaciones sobre el viaje: la ciudad favorita, el puente de Oporto, los canales de Aveiro, los colores de Costa Nova, los palacios de Sintra o la Plaza Mayor de Salamanca.
Y es precisamente ahí donde un circuito adquiere su verdadero sentido.
Portugal al completo con Salamanca no se limita a reunir monumentos. Propone comprender un territorio a través de sus ciudades, sus paisajes, sus sabores y sus formas de vida.
Portugal deja recuerdos muy distintos según el lugar. Oporto tiene el carácter de una ciudad comercial moldeada por el Duero. Braga conserva una profunda tradición religiosa. Aveiro mira hacia la ría. Coímbra vive alrededor del conocimiento y la universidad. Lisboa se abre al Tajo y al océano. Sintra parece pertenecer a otro tiempo. Guarda recuerda la dimensión fronteriza. Y Salamanca transforma la piedra en memoria.
Conclusión: seis días para descubrir un Portugal diverso
Un viaje de seis días nunca puede agotar un país como Portugal, pero sí puede ofrecer una primera mirada extraordinariamente completa.
El circuito Portugal al completo con Salamanca consigue reunir en un mismo recorrido ciudades monumentales, patrimonio religioso, paisajes atlánticos, tradición marinera, arquitectura Art Nouveau, cultura universitaria, palacios románticos y una gastronomía que merece tanta atención como sus monumentos.
El viajero regresa con imágenes muy diferentes: el Duero bajo los puentes de Oporto, los azulejos de Lisboa, los palheiros de Costa Nova, los moliceiros navegando por Aveiro, las escalinatas de Bom Jesus, la silueta de Sintra o la piedra dorada de Salamanca.
También regresa con sabores. El bacalao, el pastel de nata, los ovos moles, los pescados atlánticos y los productos castellanos del último día forman parte de una experiencia que demuestra que conocer un destino también significa sentarse a la mesa.
Para quienes prefieren viajar acompañados, con transporte en autocar, guía acompañante, visitas organizadas y alojamientos seleccionados, este itinerario ofrece una forma cómoda de aproximarse a Portugal sin tener que preocuparse por la logística de cada desplazamiento.
La recomendación para futuros viajeros es sencilla: llevar calzado cómodo, respetar los horarios establecidos, disponer de agua durante las excursiones y reservar pequeños momentos para disfrutar sin prisas. Porque Portugal no siempre se descubre corriendo de monumento en monumento.
A veces basta con sentarse en una terraza, pedir un café y un pastel de nata, escuchar el murmullo de una plaza o contemplar cómo la luz cambia sobre una fachada de azulejos.
Portugal, Sabe a pastel de nata, a café, a mar, a vino, a historia y a calles adoquinadas. Este recorrido reúne algunos de los lugares imprescindibles del país en seis días, con visitas, guía acompañante y la comodidad de viajar en grupo. Una escapada completa para disfrutar de Portugal sin complicaciones.
Ahí comienza, precisamente, el verdadero viaje.