ITINERARIO DETALLADO:
DÍA 1. ORIGEN - MADRID - COSTA BRAVA (CENA)
Salida a la hora indicada desde la terminal con dirección a Madrid. Breves paradas en ruta hasta la llegada al punto de encuentro donde realizaremos el cambio de autocar que nos llevará a la Estación de Atocha, donde tomaremos el Tren hasta Barcelona. Almuerzo por cuenta del cliente. Llegada y traslado al hotel. Cena y alojamiento.
DÍA 2. GIRONA / BESALÚ (PC)
Desayuno. Salida hacia Girona donde, con guía local, conoceremos la ciudad con mayor personalidad de Cataluña. Recorreremos su casco antiguo, corazón de la primigenia ciudad romana de Gerunda, donde se encuentra la mayor parte del patrimonio artístico de la ciudad amurallada. Es de especial interés el Barri Vell, uno de los centros históricos más evocadores de Cataluña, con elementos únicos en Europa, como la Muralla Carolingia, el Barrio Judío o la Catedral. Regreso al hotel para el almuerzo. Por la tarde, visitaremos el encantador pueblo medieval de Besalú, antigua ciudad condal. Está situado en el entorno natural de la comarca de La Garrotxa y destaca su casco antiguo, la judería, las murallas y las iglesias de San Pedro y de San Vicente. Regreso al hotel. Cena y alojamiento.
DÍA 3. DÍA LIBRE -EXCURSIÓN OPCIONAL A CARCASSONE Y PERPIGNAN- (MP)
Día libre con estancia en régimen de media pensión en el hotel. Posibilidad de realizar excursión opcional de día completo visitando Carcassone y Perpignan. La excusión puede ser adquirida al realizar su reserva.
Excursion opcional:
CARCASSONE Y PERPIGNAN (DÍA COMPLETO)
Salida hacia Carcassone donde nos espera nuestro guía local para hacer la visita. La ciudad es conocida por su ciudadela amurallada, un conjunto arquitectónico medieval, declarado en 1997 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Destacamos su Castillo Condal y la Basílica de Saint Nazaire, que fue la antigua Catedral. La Catedral de Carcassone fue construida en el s.XIII en estilo gótico. Almuerzo por cuenta del cliente. Por la tarde visita de Perpignan. Perteneció a España hasta 1659 cuando las monarquías española y francesa firmaron el Tratado de los Pirineos. Hitos de la ciudad son la Catedral gótica de San Juan Bautista, el Castillo de los Reyes de Mallorca (s. XIII) o la Lonja. El símbolo del ayuntamiento está tomado del Castellet, antigua puerta de la ciudad que en la actualidad alberga el Museo Catalán de las Artes y Tradiciones Populares..
PVP (sin almuerzo): 60 €
DÍA 4. COLLIOURE / SAN PEDRO DE RODA (MP)
Desayuno. Salida hacia Francia en dirección a la Costa Vermella, para admirar un magnífico paisaje costero. Visitaremos Collioure, donde el escritor Antonio Machado pasó sus últimos días. Además de visitar su tumba, pasearemos por el puerto, los exteriores del su castillo, y dispondremos de tiempo libre para perdernos por sus estrechas calles. Almuerzo por cuenta del cliente. Por la tarde, visitaremos el Monasterio de San Pedro de Roda (entrada incluida) una joya del románico catalán situado en la montaña de Verdera y con bonitas vistas sobre el puerto de Port de la Selva y la llanura del Ampurdán. Regreso al hotel, cena y alojamiento.
DÍA 5. FIGUERES, MUSEO DALÍ / EMPURIABRAVA (PC)
Desayuno y salida hacia Figueres, capital de la comarca del Alto Empordà, que cuenta con un rico patrimonio cultural. Además, es conocida por ser la cuna del artista Salvador Dalí. Por esa razón, visitaremos el Museo Dalí (entrada incluida), conocido como “El Teatro-Museo Dalí”. Fue diseñado por el propio artista y recoge una amplia muestra de su obra. Regreso al hotel para el almuerzo. Por la tarde, visitaremos Empuriabrava. Su sobrenombre de "la Venecia Catalana" es más que suficiente para comprender su enorme singularidad. Es un núcleo residencial surcado por canales navegables y que fue construido de acuerdo al modelo urbano veneciano. Actualmente, cuenta con 24 kilómetros de canales interiores navegables, un auténtico paraíso para los amantes de la náutica. Regreso al hotel, cena y alojamiento.
DÍA 6. COSTA BRAVA - MADRID - ORIGEN (DESAYUNO)
Desayuno en el hotel. Traslado hasta la estación de Sants de Barcelona para tomar el tren hasta Madrid-Atocha. Llegada y traslado hasta el punto de encuentro donde realizaremos el cambio de autocar que nos llevará a origen (almuerzo por cuenta del cliente). Llegada y fin de nuestros servicios..
NOTA: el orden de las excursiones podrá ser modificado sin afectar a su contenido.
La Costa Brava como nunca la había imaginado.
CIRCUITO DE HABLA HISPANA
El Circuito Bus La Costa Brava y Empuriabrava propone descubrir buena parte de esa riqueza combinando algunas de las localidades más interesantes del norte de Cataluña con una escapada a Francia, siempre con la comodidad de un viaje organizado y el acompañamiento de un guía durante todo el recorrido.
La propuesta permite conocer lugares muy diferentes entre sí. Girona aporta historia y patrimonio; Besalú conserva el encanto de una villa medieval; Collioure recuerda la relación entre Cataluña, Francia y algunos de los grandes nombres de la cultura española; el monasterio de Sant Pere de Rodes sorprende por su arquitectura románica y sus panorámicas; Figueres abre las puertas al universo de Salvador Dalí y Empuriabrava pone la nota más singular con sus canales navegables.
Y hay algo especialmente atractivo: el viaje no obliga a correr constantemente de un lugar a otro. Hay momentos de visita, pero también espacios para pasear, tomar un café, sentarse tranquilamente en una plaza, contemplar el paisaje o descubrir por cuenta propia algún rincón que no estaba en el programa.
Girona, una ciudad que guarda siglos de historia entre sus calles
Uno de los grandes momentos del circuito llega con la visita a Girona, una ciudad que merece ser recorrida despacio. Su historia se remonta a la antigua Gerunda romana y todavía hoy pueden reconocerse diferentes capas de su pasado en sus calles, murallas y edificios.
El Barri Vell, el casco antiguo, es probablemente el mejor lugar para comprender la personalidad de la ciudad. Sus calles estrechas y empedradas conducen hacia plazas, iglesias y rincones que parecen haber quedado detenidos en el tiempo.
La antigua muralla es otro de sus grandes atractivos. Recorrer determinados tramos permite contemplar Girona desde una perspectiva diferente, con los tejados del casco histórico, las torres y el paisaje de fondo. La llamada Muralla Carolingia conserva algunos de los elementos de la antigua fortificación y constituye uno de los conjuntos medievales más interesantes de Cataluña.
Pero Girona tiene además una historia muy ligada a su comunidad judía. El antiguo Call jueu, uno de los barrios judíos medievales mejor conservados de Europa, forma un laberinto de callejuelas donde todavía se percibe la estructura urbana de aquella época. Es uno de esos lugares en los que una visita guiada aporta mucho más que una simple fotografía: permite entender quiénes vivieron allí, cómo se organizaba la ciudad y cómo fue evolucionando a lo largo de los siglos.
La Catedral de Girona domina buena parte del casco histórico. Su monumental escalinata y su fachada son una de las imágenes más reconocibles de la ciudad. En su interior destaca una extraordinaria nave gótica de grandes dimensiones.
Girona también tiene su lado más cinematográfico. Sus calles medievales fueron escenario de producciones internacionales, entre ellas algunas secuencias de Juego de Tronos. Esto ha contribuido a que muchos visitantes lleguen buscando determinadas localizaciones, aunque una vez allí descubren que la ciudad tiene bastante más que ofrecer que una referencia televisiva.
Besalú: cruzar un puente hacia la Edad Media
Si Girona permite viajar por diferentes momentos de la historia, Besalú parece directamente sacada de un relato medieval.
La localidad fue una importante ciudad condal y conserva un conjunto histórico de enorme interés. La imagen más famosa es probablemente la del puente medieval sobre el río Fluvià. Sus arcos de piedra y su torre defensiva forman una de las estampas más reconocibles de la Cataluña medieval.
Cruzar el puente constituye una pequeña experiencia en sí misma. Al otro lado aparecen las calles del antiguo núcleo histórico, con casas de piedra, pasadizos, plazas y rincones que invitan a caminar sin demasiada prisa.
La antigua judería constituye otra de las grandes singularidades de Besalú. El conjunto conserva vestigios de la presencia judía medieval y permite comprender la importancia que tuvo esta comunidad en la vida económica y cultural de la villa.
También merecen atención las iglesias de Sant Pere y Sant Vicenç, testimonio del pasado religioso y artístico de la localidad.
Besalú es, además, uno de esos lugares donde conviene dejar un pequeño margen para la improvisación. Una cafetería, una tienda de productos artesanos, una pequeña plaza o una calle secundaria pueden convertirse en uno de los recuerdos más agradables de la visita.
Una escapada opcional a Francia: Carcassonne y Perpiñán
El circuito incorpora también la posibilidad de realizar una excursión opcional de jornada completa a Francia para conocer Carcassonne y Perpiñán. Se trata de una propuesta independiente del programa principal, que puede contratarse al realizar la reserva.
Carcassonne es uno de esos lugares que cuesta olvidar. Su extraordinaria ciudadela medieval, protegida por murallas y torres, parece formar parte de un escenario cinematográfico.
La Cité de Carcassonne fue restaurada en el siglo XIX bajo la dirección de Eugène Viollet-le-Duc y actualmente constituye uno de los conjuntos medievales más conocidos de Francia. Desde sus murallas pueden contemplarse las cubiertas de la ciudadela y el paisaje de los alrededores.
En su interior destacan el Castillo Condal y la basílica de Saint-Nazaire, antigua catedral, donde conviven elementos románicos y góticos.
La excursión continúa posteriormente hacia Perpiñán, ciudad profundamente vinculada a la historia catalana. Durante siglos formó parte de los territorios de la Corona de Aragón y posteriormente quedó incorporada a Francia tras el Tratado de los Pirineos de 1659.
La catedral de San Juan Bautista, el Palacio de los Reyes de Mallorca y el Castellet son algunos de sus principales puntos de interés.
Es importante tener en cuenta que el almuerzo durante esta excursión es por cuenta de los participantes, lo que permite elegir libremente dónde y qué comer.
Collioure, Mediterráneo, arte y memoria
Hay lugares pequeños que tienen una historia enorme. Collioure es uno de ellos.
Situada en la denominada Costa Vermella francesa, muy cerca de la frontera española, la localidad combina mar, montaña, patrimonio y arte. Sus casas de colores, el pequeño puerto y las callejuelas del centro histórico forman una imagen muy característica.
Pero Collioure tiene también una dimensión literaria y emocional especialmente importante para España. Aquí pasó sus últimos días Antonio Machado, que llegó a la localidad en 1939, durante el exilio provocado por la Guerra Civil. Murió allí el 22 de febrero de aquel año y fue enterrado en el cementerio de la localidad.
Su tumba continúa siendo un lugar de peregrinación cultural para lectores y admiradores de su obra. No es una visita monumental al uso: tiene un componente humano que hace que muchos viajeros recuerden especialmente este momento del circuito.
Además de acercarse a la tumba de Machado, se podrá pasear por el puerto, contemplar los exteriores del castillo y disfrutar de tiempo libre para recorrer las calles de Collioure.
El almuerzo en esta visita será por cuenta de los participantes, una buena oportunidad para probar alguna especialidad local o simplemente sentarse en una terraza y disfrutar del ambiente mediterráneo.
Sant Pere de Rodes, un monasterio frente al Mediterráneo
En contraste con la vitalidad marinera de Collioure, el Monasterio de Sant Pere de Rodes ofrece una experiencia completamente diferente.
Situado en la montaña de Verdera, dentro del entorno del Parque Natural del Cap de Creus, el monasterio aparece integrado en un paisaje espectacular. Desde su emplazamiento se obtienen magníficas vistas sobre el Port de la Selva y la llanura del Empordà.
El conjunto es considerado una de las grandes joyas del románico catalán.
Su origen está rodeado de tradiciones y leyendas. Una de ellas relaciona la fundación del monasterio con unos monjes que habrían llegado hasta este lugar con las reliquias de San Pedro y otros santos para protegerlas de las incursiones bárbaras. La historia tiene un componente legendario, pero ayuda a entender la importancia espiritual que adquirió el monasterio.
La arquitectura es impresionante, especialmente por la integración del edificio en la montaña. Sus columnas, capiteles, bóvedas y espacios monásticos muestran la importancia que alcanzó Sant Pere de Rodes durante la Edad Media.
La entrada al monasterio está incluida en el circuito, por lo que los viajeros podrán conocer el interior de este extraordinario conjunto monumental.
Figueres y el universo de Salvador Dalí
Otro de los grandes atractivos del viaje es Figueres, capital del Alt Empordà y ciudad natal de uno de los artistas más singulares del siglo XX: Salvador Dalí.
Aquí se encuentra el Teatro-Museo Dalí, una institución difícil de comparar con cualquier museo convencional.
Dalí participó directamente en el diseño del edificio y quiso convertirlo en una obra de arte total. El resultado es un espacio surrealista, extravagante y lleno de sorpresas.
El propio edificio ya funciona como una introducción al universo daliniano. Su fachada, la decoración y determinados elementos arquitectónicos hacen evidente que no se trata simplemente de un museo que contiene cuadros, sino de una experiencia concebida alrededor del propio artista.
La colección reúne diferentes etapas y facetas de su producción, desde pinturas hasta esculturas, instalaciones y otros elementos.
Incluso quienes no se consideran grandes especialistas en arte contemporáneo suelen encontrar aquí algo que les llama la atención. Dalí tenía precisamente esa capacidad: provocar sorpresa, curiosidad o incluso una sonrisa.
La entrada al Teatro-Museo Dalí está incluida en el circuito.
Empuriabrava, la sorprendente Venecia catalana
Y si hay una visita que probablemente sorprenda a más de un viajero, esa es Empuriabrava.
Su sobrenombre de “la Venecia catalana” ayuda a hacerse una idea, aunque la realidad tiene personalidad propia. Esta urbanización residencial fue concebida con una red de canales navegables que atraviesan buena parte de su trazado.
En total, cuenta con aproximadamente 24 kilómetros de canales interiores navegables, una característica que la convierte en uno de los espacios residenciales náuticos más singulares de Europa.
Aquí el paisaje cambia por completo. Frente a las calles medievales de Girona o Besalú, aparecen viviendas con embarcaderos, canales y pequeñas embarcaciones que forman una estampa muy diferente de la Costa Brava tradicional.
Empuriabrava nació en la segunda mitad del siglo XX y fue desarrollándose como una gran marina residencial. Su concepción estuvo vinculada al turismo y a los deportes náuticos, especialmente a la navegación y al vuelo, ya que la zona también es conocida por sus actividades relacionadas con el paracaidismo.
Es una visita interesante precisamente porque demuestra que la Costa Brava no es únicamente patrimonio medieval, calas y pueblos pesqueros. También existe una Costa Brava moderna, turística y sorprendente.
Una gastronomía que forma parte del viaje
Un recorrido por Girona, el Empordà, la Costa Brava y el sur de Francia sería incompleto sin hablar de gastronomía.
La cocina de esta zona combina productos del Mediterráneo con ingredientes del interior. En el Empordà pueden encontrarse platos tradicionales basados en carnes, verduras, legumbres y pescado.
Entre las elaboraciones más representativas se encuentra el suquet de peix, guiso marinero elaborado tradicionalmente con diferentes pescados y un sofrito que concentra todo el sabor del Mediterráneo. También merece atención el arroz de Pals, asociado a una de las zonas arroceras más conocidas de la provincia de Girona.
Los mar y montaña, combinaciones aparentemente sorprendentes de productos del mar y del interior, forman parte igualmente de la tradición gastronómica catalana. Un buen ejemplo son las preparaciones que mezclan pollo o conejo con mariscos.
En Girona y el Empordà también tienen presencia los embutidos, quesos, dulces tradicionales y productos de proximidad.
Y, por supuesto, están los vinos. El territorio cuenta con la Denominación de Origen Empordà, con una producción que merece ser descubierta por quienes disfrutan del mundo del vino.
En Collioure y Perpiñán aparecen otras tradiciones gastronómicas, con clara influencia mediterránea y catalana. Durante las visitas en las que el almuerzo es libre, los participantes podrán aprovechar para probar por su cuenta alguna especialidad local.
Estas recomendaciones gastronómicas son, naturalmente, por cuenta de los participantes y no forman parte de los servicios incluidos salvo que el programa indique expresamente lo contrario.
Comidas organizadas y ritmo cómodo
El régimen alimenticio del circuito se establece según itinerario. Cuando una comida está incluida, normalmente se ofrece mediante menú cerrado, servido por lo general en mesa y siendo el mismo para todo el grupo.
Este sistema facilita mucho la organización de un viaje colectivo y permite que el grupo pueda mantener un ritmo homogéneo durante las jornadas de visita.
También es importante recordar que determinados almuerzos indicados como “por cuenta del cliente” permiten disfrutar de mayor libertad. Es el caso, por ejemplo, de la excursión opcional a Carcassonne y Perpiñán o de la visita a Collioure.
Un guía acompañante durante todo el circuito
Uno de los elementos que aporta tranquilidad al viaje es la presencia de un guía acompañante durante todo el circuito.
Su función no se limita a explicar determinados lugares. Estará disponible durante el recorrido para ayudar a los participantes ante dudas, consultas o decisiones relacionadas con el desarrollo del viaje.
En un circuito que combina transporte, tren, visitas, hoteles, diferentes localidades e incluso una excursión opcional internacional, contar con una persona de referencia durante todo el recorrido resulta especialmente útil.
El objetivo es que los viajeros puedan disfrutar de las visitas con la tranquilidad de saber que existe un profesional acompañándoles y pendiente del funcionamiento general del circuito.
Un viaje para descubrir sin prisas innecesarias
El Circuito Bus La Costa Brava y Empuriabrava está planteado para quienes quieren conocer una parte muy especial del Mediterráneo español sin limitarse a permanecer en una única localidad.
Hay historia romana en Girona, ambiente medieval en Besalú, memoria literaria en Collioure, arquitectura románica en Sant Pere de Rodes, surrealismo en Figueres y una singular muestra de urbanismo náutico en Empuriabrava.
También existe la posibilidad de ampliar la experiencia con la excursión opcional a Carcassonne y Perpiñán.
Todo ello convierte el viaje en una combinación muy variada de cultura, paisaje, patrimonio, arte y gastronomía.
Y quizá esa sea la mejor manera de entender la Costa Brava: no como un único destino, sino como un territorio lleno de contrastes. Un lugar donde una mañana puede comenzar entre murallas medievales y terminar contemplando canales navegables; donde un monasterio románico puede aparecer sobre una montaña frente al mar; donde la memoria de Antonio Machado convive con el universo surrealista de Dalí.
En definitiva, un recorrido para mirar, caminar, aprender y disfrutar.
El Circuito Bus La Costa Brava y Empuriabrava invita a descubrir una Cataluña mediterránea con muchos rostros, desde las piedras centenarias de Girona y Besalú hasta los paisajes marítimos del Empordà y las formas imposibles del mundo de Dalí.
Un viaje pensado para llevarse algo más que fotografías: historias, sabores, paisajes y recuerdos que seguramente volverán a aparecer cuando, ya de regreso a casa, alguien pregunte qué tal fue el viaje.
Y entonces habrá mucho que contar.