Hammamet – Gastronomía, cultura y playas en el Mediterráneo

Hammamet

La villa costera de Hammamet es, sin lugar a dudas, el centro turístico más importante de Túnez, tanto en turismo interior como, en mayor medida, por el turismo de extranjeros, especialmente europeos. De hecho, la propia historia del lugar está ligada a la presencia de turistas occidentales. A principios del siglo XX, Hammamet (cuyo nombre deriva de la palabra hamman, “baño”) era un pequeño pueblo de pescadores mediterráneo. Allí fue a vivir en los años 20 una familia rumana, la del magnate George Sebastian, que construyó una villa actualmente abierta a los visitantes. Sebastian invitó a una serie de intelectuales y escritores (Gidé, Wilde, Klee). A lo largo del siglo XX, visitantes famosos como Churchill, Flaubert o Sophia Loren le dieron renombre.

Hammamet hoy

El mayor atractivo de Hammamet es la belleza natural de sus playas y de su golfo, tranquilo y claro, que permanece inalterada. Actualmente la ciudad ha dejado de ser una villa rural por el influjo del turismo, y, durante la temporada alta, funcionan una gran cantidad de clubes y discotecas, así como espectáculos de animación de los hoteles. Fuera de temporada, es decir, en cualquier momento del año que no sea verano, la zona es más tranquila y la estancia baja de precio.

Las actividades que podemos realizar son muchas, empezando por disfrutar del clima local y la piscina del hotel. En el mar, el golfo es excelente para realizar deportes acuáticos y natación, las playas con acogedoras y hermosísimas, y se alquilan motos de agua a unos precios muy asequibles. También tenemos equitación, campos de golf, una pista de patinaje… El barrio de Yasmine, algo separado de la ciudad, es una estación balnearia muy seductora en la que podremos alojarnos en hoteles de gran categoría. Aquí se encuentra un puerto deportivo en el que se puede practicar la vela. Un servicio original es el de antiguos buques mercantes rehabilitados que ofrecen la posibilidad de realizar excursiones en el Mediterráneo, de unas horas o un día.

A la hora de entendernos, es muy fácil manejarnos con el inglés a la hora de tratar con el servicio de los hoteles y con los comerciantes, por lo menos en lo relativo a realizar negocios. Si vamos a relacionarnos con la población de allí, nos serían muy útiles conocimientos de francés, que hablan la mayoría de los tunecinos con educación formal.

Gastronomía

Uno de los mayores atractivos de viajar a Hammamet es disfrutar de su variada oferta de restaurantes. El arte culinario local se caracteriza por el uso de aceite de oliva y de múltiples especias suaves, muy diferentes de la comida picante de la India. Así, los tunecinos condimentan con anís, canela, azafrán o comino, y sazonan sus platos de forma exótica con zumo de naranja o agua de rosas.

Entre los platos típicos están los tajines, hechos a partir de carne picada, el merguez, una salchica picante, los brics, una especie de crêpes con relleno de vegetal, la ojja, parecida al pisto, y el cuscús. Para los que quieran disfrutar de una cena “típica”, es posible comer en algún local al aire libre disfrutando de un grupo folklórico tradicional.

Patrimonio

Hammamet tiene una magnífica medina datada en el siglo XV y rodeada de murallas que es el punto de referencia más significativo de la ciudad. En torno a ella se encuentra un barrio de calles intrincadas al más puro estilo norteafricano que ha logrado conservar el encanto de la villa tradicional. Es un lugar muy diferente a la animación de la playa. Entre los lugares que ver están los zocos y las mezquitas: la Gran Mezquita, con seis siglos de antigüedad, la mezquita de Sidi Abd el Kador, que tiene un hermoso minarete y que actualmente es una escuela religiosa para niños. Con ese mismo nombre, Sidi Abd el Kador, tenemos un santuario abierto al público.

También está la fortificación de la Kasba, un antiguo acuartelamiento. Tenemos allí un museo del traje tradicional, un mausoleo de cierto interés y magníficas vistas del puerto y de la ciudad. Otro sitio renombrado es la villa del mecenas Georges Sebastian, actualmente un Centro Cultural Internacional abierto al público. Merece la pena visitar el teatro, construido en el siglo XX pero con estilo grecorromano. Por último, la Kubba de Sidi Yussef y su biblioteca es otro lugar a visitar.

Si queremos ver un pueblo un poco más tradicional y pintoresco podemos dirigirnos a Zaghouan, que está relativamente cerca. Este pueblo de montaña cuenta con unos hermosos jardines y un ninfeo romano.